viernes, 28 de diciembre de 2007

Emilio Calatayud Pérez, videos sobre educación

Dos muy interesantes vídeos de este juez de menores conocido por sus condenas de carácer reformador (¿no debería era ese el objetivo de las sentencias?). Noticia filtrada por Ana Belén M. V.





Esperamos opiniones sobre tan interesantes planteamientos.

3 comentarios:

Eduardo Vallinas dijo...

Son muchos los temas de que trata el Juez Calatayud en esta conferencia. Sobre algunos parece que está poco informado (cuando habla de los reyes godos parece que desconoce la diversificación curricular, los programas de garantía social, etc.) Yo, en este momento, me voy a centrar en el papel de los padres y su poder de corrección. En primer lugar, la derogación de esos artículos del código civil es compatible con el cachete de la mamá al nene. Ese cachete es una conducta no sólo amparada sino, a veces, exigida por la patria potestad de la madre y el deber de educar a su hijo. Ahora bien, muchas veces no es la mamá la que da el cachete, sino la mujer que vive con el papá. Esto es distinto. Porque, a lo mejor, detrás de ese cachete, que degenera fácilmente en bofetada, no está el amor de la madre sino el rechazo hacia una niña que no siente como suya y que, de buena gana, la mandaría a vivir con su auténtica madre. Se podrían poner muchos ejemplos de este tipo. En familias típicas la cosa puede ser diferente. Pero, en general, la violencia no suele ser una acción educativa sino la pérdida del control emocional del que la emplea. No se pega cuando el niño se comporta mal, se pega cuando se comporta mal y el padre o la madre están, con perdón, hasta los cojones de todo (no sólo del hijo). Y lo que entonces el hijo aprende no es a comerse la sopa, o a estudiar, o a hacer la cama. Lo que el hijo aprende entonces es que la violencia es legítima cuando el que la usa tiene fuerza suficiente. Y entonces quiere ser fuerte para hacer lo mismo, Y cuando cumple 15 años y se siente fuerte dice: ‘¿me vas a pegar ahora?’ ‘¡ahora no tienes cojones para tocarme¡’. Y, en ese momento, los padres ya no saben qué hacer y se dan cuenta de su fracaso. Creo que el Juez Calatayud ridiculiza la fuerza del diálogo entre padres e hijos. Por desgracia, ese diálogo a menudo es un monólogo repleto de normas que los padres tratan de inculcar a los hijos, pero que ellos incumplen sistemáticamente. ¿Qué significan todas esas reprimendas sobre el botellón? Los padres beben infinitamente más que los hijos. No hay más que dar una vuelta por la calle: bares llenos de hombres fumando y tragando alcohol sin parar a cualquier hora del día. Para no alargarme en un tema que, por cierto, es inagotable. En mi opinión, la violencia física no es una acción educativa salvo cuando es ejercida por una mamá hacia su hijo pequeñito (antes de que cognitivamente pueda comprender por medio de la palabra). La autoridad que surge del bofetón no consigue más que odio, separación y una hipócrita obediencia. La verdadera autoridad es el respeto de los hijos hacia los padres y este respeto se consigue a través del diálogo sincero, del reconocimiento de las propias limitaciones, de la comprensión de las ajenas, del ejemplo y, sobre todo, del amor. Eduardo Vallinas

Anónimo dijo...

Interesante comentario de Eduardo Vallinas pero sin embargo sólo se ha quedado con una parte de lo que nos puede mostrar el vídeo, se ha quedado con la acción del bofetón y su legitimidad o no, su carácter correctivo o más emocional. En fin, que se puede sacar mucho más jugo y más interesante. Como es la implicación, como es el deber de los hijos para con su familia, como es la formación crítica...Cuando habla de botellones no se refiere al hecho de beber en sí (como apuntas que igualmente hacen los adultos de su alrededor) sino a la forma y finalidad de hacerlo.
Los botellones encierran toda una cultura del ocio degenerativa en la que se busca la evasión, la risa fácil y la aceptación social. Y muchas veces ni se sabe el por qué se va en diciembre, con un gupo de gente (en muchas ocasiones ni siquiera amigos) a beber compulsivamente en medio de la calle o descampado, ensuciando y provocando malestar a los vecinos (mucha contaminación ambiental), generando disputas alegremente, y pasando una noche que al día siguiente ni siquiera van a recordar.
Sin extenderme más en el tema de la bebida, pasemos al tema del respeto a los demás, ya no padres o mayores, sino al resto de personas que no es uno mismo.Porque el pensamiento de individualidad, de uno mismo por encima de todo y bajo cualquier circunstancia les lleva a creerse el centro del universo, poseedores de la verdad absoluta "por que sí". Y esta es la respuesta más habitual a todo en sus vidas, lo que denota una carencia de capacidad de reflexión y razonamiento, que es una de las características definitorias, junto al lenguaje, del hombre frente y sobre otros animales.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el "anónimo" en el sentido de que mi comentario era limitado y que la conferencia del Sr. Calatayud permite muchos otros análisis. Comenté el asunto del cachete porque me parecía peligroso que se extiendera la idea de que las mamás no pueden ya dar cachetes a los niños. Sobre el tema del respeto a los demás, encuentro el comentario tan acertado que no puedo hacer más que compartirlo. Eduardo Vallinas.